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Emprendimiento, la locura de unos pocos o la herramienta de muchos

Juan Rencoret

Juan Rencoret

Socio fundador de Avance Biotechnologies, emprendimiento de Biotecnología aplicada a la agricultura.

Emprendimiento, una palabra que motiva a muchos al crear expectativas insospechadas, es tan poco válida que no existe en el diccionario de la real academia española (solo la define como la acción de emprender). Sin embargo en la actualidad es una palabra que se sostiene por si misma y es usada con implicaciones en todas las áreas de la actividad humana.

¿Que hace tan atractiva esta palabra en lo que se entiende de ella? Para la persona común implica la libertad de hacer lo que se quiere. Para las personas de alta autoestima, la posibilidad de ingresos muy por encima de lo que se puede lograr en una actividad común. Para el político, la solución de todos los problemas. Para el financiero, la manipulación de fondos a través de expectativas.

Todo eso es muy extraño si se considera que cercano al 90% de las empresas que se inician mueren antes del tercer año.  ¿Como con esa realidad se genera esa expectativa? Creo que aquí hay que encontrar la respuesta en los egos personales.¡¡ Trabajo por mi cuenta!! ¡¡Tengo mi empresa!!, etc. Nuestro yo crece, asi se sufra. Nuestro ego se ensancha porque no se es como esas personas comunes, ¡¡los empleados!! Esto es lo que nos hace apartarnos de la realidad y es la razón principal de ese 90% de falla.

Sin embargo, si vemos el mismo término en otra perspectiva, como la definición de la herramienta de evolución permanente, le podemos dar una vigencia de realidad en todos los aspectos de la vida. En ese punto nos damos cuenta que estamos en un emprendimiento permanente.

Estudiando (emprendiendo un desarrollo social y económico personal), casándonos (emprendiendo un desarrollo de familia), comprando nuestra casa (emprendiendo financieramente en seguridad personal y familiar), invirtiendo nuestro tiempo (emprendiendo en nuestro desarrollo integral), cambiando nuestra actividad (emprendiendo en la exploración de vías de desarrollo), etc. Si lo viéramos asi probablemente desaparecerían muchos de nuestros miedos. Nos convertiríamos en constructores de futuro en lugar ajustadores de un presente.

Emprendimiento no es un fin, es una herramienta de desarrollo humano. Esta herramienta tiene reglas específicas, dependiendo a que actividad se aplica. Hay tres reglas primarias que deben cumplirse siempre. La primera regla es el compromiso absoluto con el emprendimiento que se eligió. La segunda regla es la claridad del objetivo final por el cual se emprende. Finalmente, la tercera regla es la definición de un camino a seguir y apegarse a él, ya que la consistencia es mas fructífera que la alteración de rumbos buscando el resultado cercano. Todo lo demás puede cambiar, sin embargo el apego a estas tres reglas es lo único que asegura un emprendimiento exitoso.

En general toda actitud humana es valiosa cuando se ve desde la perspectiva más adecuada, el emprendimiento como tal sigue esta misma forma.

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