Argentina quiere vender bonos de YPF que paguen intereses en combustible en lugar de en efectivo
Argentina esta tan empeñada en atesorar dólares que quiere vender bonos de YPF SA, que controla el estado, que paguen intereses en combustible en lugar de en efectivo.
La mayor compañía productora de petróleo del país, que el gobierno expropió en abril, podría vender US$400 millones de los bonos en dólares a tres años en mercados locales, dijeron la semana pasada dos personas familiarizadas con la oferta propuesta. YPF resulta atractiva a los inversores locales luego de que los costos crediticios de las compañías argentinas en los mercados de bonos internacionales treparan a 12,3 por ciento, más del doble del rendimiento promedio en América Latina, según Credit Suisse Group AG.
La nacionalización de YPF que dispuso la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, así como los intentos de evitar que el capital abandone el país mediante la restricción del acceso a la moneda extranjera y la limitación de las exportaciones, llevan a los extranjeros a rehuir Argentina. YPF, que tiene que gastar US$7.000 millones en exploración el año próximo, puede ahorrar dinero pagando con combustible y aprovechando la demanda de los inversores de bonos locales, que están expuestos a pérdidas conforme la inflación pronosticada se acelera a un 24 por ciento anual, según Knight Capital Group Inc.
“Se trata de un intento creativo de conseguir los objetivos de desdolarización y de impulsar las metas de inversión de YPF”, dijo Alfredo Viegas, director gerente de mercados emergentes de Knight Capital, por teléfono desde Greenwich, Connecticut.
Control gubernamental
El presidente de la Bolsa de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, dijo a la prensa el 2 de agosto que el bono de YPF “podría lanzarse en cuestión de días”. No reveló detalles sobre los pagarés.
Fernández expropió YPF a Repsol SA de Madrid el 16 de abril y dijo que la compañía española no había invertido lo suficiente en la segunda mayor economía de América del Sur.
Desde entonces, los costos crediticios de las empresas argentinas en el plano internacional han aumentado al nivel más alto de la región e hicieron que la mayor parte de las compañías se viera obligada a buscar financiamiento en el plano local.
“Atraer inversión extranjera al país va a ser muy difícil dado lo que pasó”, dijo en entrevista telefónica Gianna Bern, presidenta de Brookshire Advisory Resarch Inc. en Chicago.
Al ofrecer combustible -que tiene precio en dólares en el ámbito internacional- en lugar de efectivo, la compañía petrolera que controla el gobierno podría estar apostando ahora a la posibilidad de atraer a los mismos inversores en bonos que se han visto afectados por el intento de Fernández de ejercer un mayor control sobre la economía y de evitar que los dólares abandonen el país.
Los activos en pesos han declinado conforme los aumentos de precios desgastaban el valor de la moneda. Los bonos argentinos en pesos vinculados a la inflación dependen de datos del instituto nacional de estadísticas que el Fondo Monetario Internacional ha cuestionado.
A medida que el gobierno aumenta su influencia en la industria de energía del país, los inversores podrían verse impedidos de revender los pagos en combustible a los precios del mercado y se les podría exigir que los vendieran a niveles que determine el gobierno, según Diego Giacomini, un economista de Economía Regiones de Buenos Aires.
Ante el riesgo de un mayor control del estado sobre los precios de la energía, “no parece ser un bono atractivo”, escribió Giacomini por correo electrónico en respuesta a preguntas de Bloomberg News. “Los únicos que los comprarían serían aquellos que saben cómo exportar gasolina, lo cual reduce el mercado de la emisión”.