Presentado por: Bloomberg

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Venezolanos desesperados por dólares son estafados por Internet

El profesor venezolano retirado dice que estaba tan desesperado por dólares que transfirió electrónicamente los ahorros de su vida a una empresa fachada que se presentaba como Margarita Island Inn. Transcurridos casi cuatro meses, lo único que tiene para mostrar como prueba de su existencia es un correo electrónico amenazador.

Los operadores sin rostro del sitio Web en el que tanto el profesor de matemática -que pidió mantener su anonimato- como decenas de otros confiaron para comprar dólares en el mercado negro cada vez más riesgoso del país, no aparecen por ningún lado.

“Aquí no se está jugando y pueden salir muy perjudicados tanto Uds. como nosotros”, se lee en el mensaje que recibió, una última súplica de silencio de Lechuga Verde, antes de que su sitio en Internet, Twitter y las páginas de Facebook desaparecieran de la noche a la mañana el 8 de marzo.

Después de un decenio de controles cambiarios, venezolanos y empresas normalmente cumplidores de la ley toman medidas poco convencionales para encontrar los dólares necesarios para protegerse contra la creciente inestabilidad que sobrevino luego de la muerte de Hugo Chávez a raíz de un cáncer el mes pasado. Esto ha permitido que prolifere el fraude, incrementando el riesgo en un mercado ilegal por la divisa fuerte que se vuelve más clandestino en tanto las autoridades guardan los escasos dólares.

Ninguno de los cuatro clientes de Lechuga Verde que Bloomberg entrevistó telefónicamente dijo saber quién estaba detrás del principal referente de precios para cambiar dólares en Venezuela y por qué desapareció sin dejar rastros.

Cada uno aportó pruebas de correos electrónicos y comprobantes de depósito que describen una modalidad similar. Al igual que el profesor de matemáticas de Caracas, hablaron con la condición de no ser identificados pues temen por su seguridad, dicen, y la posibilidad de hasta siete años de prisión según las leyes que prohíben mencionar siquiera el tipo de cambio del mercado negro. Otras docenas de relatos han sido subidos a sitios Web para denunciar a Lechuga Verde.

Especuladores ‘parásitos’

El presidente interino Nicolás Maduro presentó el mes pasado un sistema de subastas para controlar a los especuladores “burgueses parásitos” a los que culpa de haber agravado la inflación que alcanza el 23 por ciento y de haber hecho bajar el valor de la moneda nacional hasta más de 20 bolívares por dólar en el mercado negro. El mecanismo de subasta, conocido como Sicad, se propone aumentar la oferta de dólares después de la devaluación de 32 por ciento en el mes de febrero hasta 6,3 bolívares por dólar.

Tal como ha ocurrido con otros intentos anteriores de asignar dólares realizados por productor más grande de petróleo de Sudamérica, es poco probable que el sistema elimine el fraude en tanto los operadores tratan de arbitrar las diferencias entre los múltiples tipos de cambio, dijo Asdrubal Oliveros, director del grupo de investigación Ecoanalítica.

“Mientras persistan las restricciones cambiarias, el mercado paralelo, con toda su opacidad, seguirá siendo una válvula de escape”, dijo Oliveros en una entrevista telefónica desde Caracas. El Tesoro estadounidense dijo en un correo electrónico que continúa preocupado por el potencial considerable de abuso y corrupción en el mercado negro de Venezuela y sigue el tema con especial atención.

Medidas enérgicas de sistema financiero venezolano se congeló en 2010 cuando Chávez encarceló a varios operadores, clausuró más de 50 firmas de inversión y anuló un tecnicismo que permitía a los individuos y a las empresas extranjeras comprar dólares a tipos de cambio no oficiales. El líder socialista responsabilizó a los corredores que canjearon bonos denominados en bolívares por deuda líquida en dólares en el exterior de un aumento récord en el precio de 5,2 por ciento el mes anterior.

El mercado de permutas, que en tiempos de su pico máximo en 2009 movía US$100 millones diarios, fue reemplazado por un sistema manejado por el Estado que exacerbó la falta de dólares y fue desmantelado en febrero, cuando el gobierno devaluó por quinta vez en nueve años. Las ventas diarias de dólares, que promediaban US$175 millones en 2012, se desplomaron hasta US$121 millones en los dos primeros meses de este año en tanto el gobierno intenta reducir el déficit que el año pasado se triplicó en medio de la ola de gasto preelectoral de Chávez.

Mercado negro

Dado que la demanda de dólares migró al mercado negro, aparecieron en Internet sitios con nombres como Palta Fresca o Tu Benjamín –una referencia a Benjamin Franklin, que aparece en el billete de 100 dólares- para soslayar una mordaza a los medios locales que prohibía a éstos informar el tipo de cambio paralelo.

El más popular fue Lechuga Verde, que acumuló más de 100.000 seguidores en Twitter y 26.000 admiradores en Facebook. Al igual que otros sitios, mencionaba el valor marginal del bolívar utilizando los precios obtenidos de casas de cambio de la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta, cuya economía prospera gracias a la demanda de compradores venezolanos.

“Los usaba todo el mundo”, dijo Russell Dallen, un operador de bonos de Caracas Capital Markets con sede en Miami. “En el Salvaje Oeste que es el mercado cambiario de Venezuela, era una voz confiable”.

Verdes podridos

Finalmente, los propietarios de Lechuga Verde entraron también al ruedo, publicando una dirección de correo electrónico en su sitio Web, compraventalechugas@gmail.com, donde los usuarios podían hacer averiguaciones para comprar dólares.

Quienes escribían recibían a vuelta de correo un discurso de venta casi idéntico, según los correos electrónicos revisados por Bloomberg. A cambio de bolívares depositados en cuentas venezolanas, una copia escaneada de sus pasaportes e información personal como un número telefónico y una dirección, podían obtener cualquier suma, desde un mínimo de US$10.000, girada a una cuenta bancaria del mundo en un plazo de tres semanas.

El precio mencionado para comprar dólares siempre rondaba un 40 por ciento menos de bolívares que el tipo de referencia en el sitio Web, muestran los correos electrónicos, un intento de calmar los nervios a la hora de entregar grandes montos de efectivo a una firma sin domicilio ni número de teléfono en el directorio. Lechuga Verde decía que podía ofrecer ese tipo de cambio atractivo porque obtenía los dólares de empresas con acceso a la ventanilla de cambio del gobierno.

El profesor de matemática hizo dos transferencias el 6 de diciembre por 120.300 bolívares cada una a una cuenta corriente en Banesco Banco Universal CA, el segundo prestamista más importante de Venezuela, perteneciente a Posada Casas de Guarame, muestran los recibos de las transferencias. Le dijeron que recibiría US$10.000 por cada depósito que serían girados a cuentas en los Estados Unidos y Costa Rica, dijo.

Frente caribeño

El nombre en la cuenta coincide con una pensión de cuatro habitaciones en el poblado de Guarame en la Isla Margarita, frente a la costa del Caribe. Los intentos de contactar a Casas de Guarame fueron vanos.

El profesor dijo que necesitaba trasladar fuera del país el producto de la venta de un departamento en Caracas para poder empezar de cero con su mujer en Costa Rica, donde estaban estudiando sus hijos. Cuando la familia canceló la deuda, el dinero era el único capital que tenía, dijo.

Si bien fue escéptico desde el comienzo, dijo que corrió el riesgo porque un amigo había realizado una transacción exitosa dos meses antes. Cuando los dólares billete no llegaron, dijo que envió una andanada de correos electrónicos tratando de que le devolvieran los bolívares, mencionando incluso su movilidad limitada y su lucha contra una depresión a consecuencia de un accidente cerebrovascular en un intento de ablandar a su interlocutor sin rostro.

Carreras revolucionarias

Otra víctima, un joven de 23 años de Valencia que actualmente vive en los Estados Unidos, dijo que recurrió a Lechuga Verde después de leer una serie de reseñas favorables de clientes en los sitios de redes sociales. En su caso, necesitaba el efectivo para pagar una maestría en administración de empresas en la Millenia Atlantic University. Si bien los venezolanos pueden obtener dólares para pagar la enseñanza en universidades del exterior, el gobierno sólo autoriza compras para carreras que considera de interés para su revolución socialista del siglo XXI. Las finanzas no lo son.

Él también entregó el grueso de sus ahorros, 115.900 bolívares a una cuenta con el nombre de Casas de Guarame, en este caso en el banco estatal Banco del Tesoro CA Banco Universal, muestran los correos electrónicos. Siguiendo las instrucciones de Lechuga Verde, describió la transacción como “compra en centro turístico”, muestra la transferencia electrónica.

El estudiante de maestría dijo que en el último correo electrónico que recibió el 3 de febrero, Lechuga Verde se disculpó diciendo que se veía obligado a guardar silencio varios días debido a una escasez de dólares y en razón de que dos de sus tres cuentas mantenidas en el exterior en las unidades de Banesco, HSBC Holdings Plc y JPMorgan Chase Co. habían sido bloqueadas. De todos modos, Lechuga dijo que estaba remediando la situación y se comprometía a reanudar el cumplimiento de sus compromisos el 1º de marzo, muestra el correo electrónico.

“Entendemos que ha pasado tiempo y se pierde cierta credibilidad, pero más allá de esto les pedimos un último voto de confianza”, rezaba el correo electrónico, que también recibieron a comienzos de febrero otros clientes contactados por Bloomberg.

Banesco y JPMorgan no respondieron las llamadas telefónicas y los correos electrónicos enviados solicitando su comentario. HSBC se negó a hacer declaraciones.

Amenaza de extorsión

En ese mismo correo electrónico, Lechuga Verde agregaba que uno de sus propietarios y los familiares de esa persona habían recibido amenazas de extorsión, directamente y en Internet, de enemigos anónimos que también podían tomar como blanco a sus clientes.

“La voluntad de ellos es la de denunciar no solo a esta persona de nosotros sino a todo el que tenga relación, es decir Uds.”.

El 8 de marzo, cuando Venezuela volvió al trabajo después de una semana de duelo nacional por la muerte de Chávez, los sitios de Lechuga Verde en Internet no estaban. En ese momento, las víctimas se dieron cuenta de que habían sido estafadas, dijeron, y comenzaron a contar sus historias en Internet.

Los intentos de encontrar a Lechuga Verde resultaron infructuosos. Varios correos electrónicos enviados a la dirección que figuraba antiguamente en su sitio de Internet no recibieron respuesta alguna y reiteradas llamadas a teléfonos celulares venezolanos provistos por sus supuestas víctimas no fueron atendidas.

Joven fanático de la informática

Ninguna de las víctimas sabía nada sobre la persona que firmaba los correos electrónicos con las iniciales “LV”, pero una persona anónima que se proclamó propietaria de Lechuga Verde aportó detalles sobre sus inicios en una entrevista por correo electrónico con Bloomberg realizada en 2012.

En el diálogo, se describe como un joven abogado de Caracas, ingeniero y fanático de la informática que no estaba adherido a ninguna entidad de inversiones. Afirma haber vendido la idea de un sitio similar que opera actualmente en Argentina, www.dolarblue.net para hacer el seguimiento de las variaciones diarias del tipo de cambio del mercado negro cada vez más utilizado en ese país. El sitio no ofrece operaciones con divisas.

El gobierno tomó nota de lo que algunas de las víctimas de los sitios Web han comenzado a llamar una estafa de Ponzi. Maduro, que es candidato como heredero de Chávez en una elección relámpago, dijo el 25 de marzo que las autoridades están investigando “Lechuga.com” para que quienes perpetran actos de “sabotaje económico” vayan a la cárcel. Ese mismo día el gobierno dijo que está investigando por un fraude cambiario de US$8.000 millones a 2.411 empresas que se presentan como importadoras.

El Ministerio de Información no respondió a llamadas telefónicas y correos electrónicos destinados a saber si las políticas del gobierno están fomentando la actividad delictiva.

Sin recurso

En tanto no se relajen los controles cambiarios y se desmantele el mercado negro, ningún nivel de control gubernamental tiene posibilidades de poner fin al abuso, dijo Steve Hanke, profesor de economía en la Johns Hopkins University que ha asesorado a países como Argentina y Bulgaria en el establecimiento de regímenes cambiarios.

“Es inevitable que atraigan algunos rufianes”, dijo Hanke, que hace un seguimiento del bolívar clandestino además de los tipos de cambio del mercado negro de Irán, Argentina y Siria para calcular la inflación implícita en países que, al igual que Venezuela, enfrentan déficits de dólares.

Las docenas de víctimas estafadas tienen poco margen de acción ya que el gobierno las considera tan delincuentes como a sus supuestos estafadores.

“Ante un engaño, no hay ninguna protección”, dijo Oliveros. “Actividades siniestras como éstas seguirán adelante mientras continúe el sistema cambiario esquizofrénico desastroso de Venezuela”.



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