El silencio de Pablo Yrarrázaval
Gana $224 millones por sentarse en la cabecera de los directorios de Enersis y la Bolsa de Comercio y está al centro del mayor debate del mercado desde el caso La Polar.
A Pablo Yrarrázaval se le cuestiona desde las AFP y la Superintendencia de Valores su doble militancia. A estas alturas, histórica, porque en 1989 asumió la presidencia de la Bolsa y en 1999 la presidencia de Endesa Chile que cambió por la de Enersis en 2002. Son 13 años con un pie en cada institución.
En ambos cargos recibe críticas sin matices. No veló por el interés de Enersis al no cuestionar un aumento de capital con activos que fueron valorizados por un solo peritaje y superior al que distintas corredoras y bancos han calculado.
Y pasó por alto que, como cabeza de la Bolsa, está obligado a velar por el correcto funcionamiento del mercado de capitales resguardando a los inversionistas minoritarios, al igual que León Vial y Hernán Somerville.
“La bolsa tendría que haber criticado esta operación porque le está produciendo un daño al mercado por la falta de transparencia. El mercado no es tan torpe como para hacer caer la acción en un 16%”, plantea un abogado de uno de los mayores estudios. Fernando Coloma, el superintendente de Valores, fue claro: “evidentemente hay conflicto de interés, aunque es legal”.
José Antonio Guzmán, el presidente de Habitat, fue más lejos: Yrarrázaval, Vial y Somerville deben escoger una de las dos opciones. Sus dichos por extensión incluyen el resto de los directorios en los que participan Vial y Somerville, que no son pocos.
Esta materia debiere ser abordada por su importancia en la próxima reunión de directorio de la Bolsa el lunes 27 de agosto.
Hoy, Pablo Yrarrázaval presidió la reunión de directorio en la que Enersis anunció la decición de seguir adelante con el aumento de capital y adecuar la operación a lo que ordenó la SVS.
A diferencia de otros de sus pares en el mundo de los negocios, Yrarrázaval ha ocupado sólo dos directorios en su trayectoria profesional. Por el de Enersis recibe un sueldo de $144,6 millones que se desglosan, según la memoria de la compañía, en una dieta fija de $80 millones y una variable a cuenta de las utilidades de $65,5 millones.
Como cabeza de la Bolsa —cargo por el cual su antecesor, Eugenio Blanco, “nunca recibió sueldo”, asegura un antiguo ex gerente de la institución— ganó el año pasado $79,3 millones.
Y como dividendo por ser dueño de una acción en la Bolsa, $84 millones, al igual que los otros 47 corredores.
Los lazos con España y la fortuna familiar
Con Endesa España (EE) sus lazos son profundos y de larga data. Alcanzó a cursar Ingeniería Civil en la U. de Chile y, en 1971, emigró con su familia a Madrid. Aunque no se conocen detalles de su desempeño laboral durante los diez años que vivió en España, lo relevante es que tejió una valiosa red de contactos y amistades en el mundo político y de negocios.
Como alumno de Ingeniería Comercial en la Universidad Complutense, conoció y trabó amistad con un retraído estudiante de Derecho: José María Aznar, quien sería futuro Primer Ministro y en cuya su gestión se completaría la privatización de Endesa España. Otro ilustre con el que coincidió en la universidad fue Manuel Pizarro, presidente de la eléctrica española entre 2002 y 2007, y vicepresidente de la Bolsa de Valores de Madrid a mediados de los 90.
También estrechó lazos con Rafael Miranda, ex segundo hombre de Endesa España hasta su renuncia en 2009.
Hizo buenas migas con los mandamases de la compañía que, en 2006, lo nombraron director de Endesa Internacional, hoy Endesa Latinoamérica. Yrarrázaval ha sido el latinoamericano de más alto rango en la multinacional española, aunque duró un año, por el cambio parcial en el organigrama que produjo el ingreso de Acciona y Enel a la eléctrica española.
Es un hombre de fortuna; en parte por su madre, dueña de 2,5 hectáreas en La Dehesa y terrenos en Ñuñoa; en otra, aunque menor, por su padre, quien amasó su patrimonio como corredor de bolsa cuando el negocio era más atractivo en comisiones y no había competencia de los bancos.
Hoy Yrarrázaval y Compañía está dentro de las más pequeñas: el año pasado registró $19,7 millones como ingresos por intermediación y pérdidas por $64 millones.
“Todos los directores de la bolsa son directores de compañías que se transan aquí”
Su desempeño a la cabeza de la Bolsa no es motivo de grandes aplausos, porque no ha promovido nuevos negocios que la pongan a la altura de sus pares de países desarrollados.
“Otras bolsas en el mundo salen a promocionar que las compañías se abran a la bolsa. Es la diferencia entre tener una cooperativa y una empresa con vida propia. El espíritu que prima es el statu quo, hemos funcionado bien, mantengámonos así”, afirma un corredor de la plaza.
El Mila —dicen— no fue una idea que él gestó. “Fue la bolsa colombiana que incluyó a la peruana y ambas se acercaron a la chilena”, sostiene el gerente de una corredora de bolsa bancaria.
Otro punto es el Comité de Regulación o buenas prácticas, creado en 2006, que ha cumplido con el papel resolver reclamos de clientes y entre corredoras, pero han habido fraudes e irregularidades que nadie ha detectado.
El de la corredora Raimundo Serrano Mac-Auliffe, que terminó en quiebra, le costó una demanda a la Bolsa de parte de sus acreedores por falta de control. Yrárrazaval respondió que “la Bolsa actuó en todo momento como corresponde”, ya que se trataba de operaciones hechas a través de sociedades paralelas y los balances e informes de sus auditores reflejaban otra cosa.
Tampoco fue advertido lo que sucedió con Conosur que, posterior a su liquidación, hubo inversionistas que compraron acciones. “Ése fue un problema complejo, en el que Conosur no fue demasiado clara en la fecha final cuando se iba a cerrar la compañía”, argumentó Yrárrazaval.
En ese caso se indemnizó a los afectados acogiéndose la sugerencia del Comité de Regulación.
Cuando se creó dicha instancia el propio Yrárrazaval aseguró que ésta no podría pronunciarse acerca de la incompatibilidad de ser director de la Bolsa y de una sociedad anónima abierta.
“Hay que tener en cuenta —dijo a La Nación Domingo— que ese es un tema que está absolutamente permitido en la ley. Creo que si se diera el caso de que se cometiese alguna falta por supuesto que éstas deberían ser sancionadas por los organismos pertinentes”. Pero agregó algo: “todos los directores de la bolsa son directores o presidentes de compañías que también se transan aquí”.